Alcance, criterios de evaluación y los errores que más se ven cuando procurement tiene que elegir broker, consultor o inmueble con rastro claro.
Un RFP útil define qué se va a considerar un buen resultado, antes de salir a mercado.
La primera hoja tiene que decir para qué es
Contexto, plazos, formato de respuesta y quién lo va a leer por dentro (procurement, legal, real estate). Si eso no está, cada proveedor interpreta el alcance a su modo. En RISER la portada es sobria, las secciones van numeradas y los anexos se estandarizan: menos teatro, más claridad.
Criterios con peso, no una lista genérica
Experiencia sectorial, método, equipo asignado, referencias que se puedan verificar y propuesta económica. Todo eso tiene que ser evaluable, con pesos acordados en el brief. Si la matriz se comparte con el comité antes de recibir ofertas, se evitan discusiones de último minuto y el proceso se sostiene.
Qué se entrega, en qué formato y cuándo
Hay que decir si es un reporte, un tour, una shortlist o un due diligence; si va en PDF, deck o Excel; y la fecha. También los supuestos, las exclusiones y un solo punto de contacto. Un RFP ambiguo multiplica aclaraciones y hace incomparables las respuestas.
Errores que se ven seguido
Alcance difuso, plazos imposibles, cero matriz de evaluación, anexos técnicos que no coinciden y mezclar el rol consultivo con un incentivo transaccional sin declararlo. Corregir eso antes de lanzar el proceso ahorra semanas de fricción y mejora lo que llega de vuelta.

